domingo, 20 de marzo de 2011

MENTIRAS QUE MATAN...


Antes que nada, debo confesar que, igual que la mayoría, estoy en contra de las dictaduras (de todas), estoy en contra de Gadafi y sus delirios autoritarios y déspotas y, sobre todo, estoy en contra de la MASACRE de un pueblo, sea el que sea. Estoy en contra de las guerras (las inicie quien las inicie y las termine quien las termine).

Sin embargo, también estoy en contra de la MENTIRA y de toda esa "pompa de jabón" políticamente correcta que nos cuentan e, incluso, de que repitamos lo que dicen los periódicos o los informativos o el gobierno sin antes analizar qué es lo que verdaderamente está sucediendo. Ya sé que es más fácil tomar lo que nos dicen sin necesidad de perder el tiempo en "razonar" lo que nos están diciendo o el suceso de los acontecimientos. Simplemente, porque es más fácil creer que no nos tratan como si fuésemos niños de colegio. Y además, no pasa aquí, en casa... así que para qué molestarse (tampoco es cuestión de ser hipócritas). Incluso, me molesta mucho la repetición cuando se da en una figura pública porque sí, los políticos siempre se escudarán en la paz y en el beneficio para la mayoría (aunque ya sepamos de memoria que es todo una falacia) pero y ¿los demás qué? Los demás, los que nos informan o nos entretienen, los que tienen la posibilidad de expresarse en voz alta frente a millones de personas ¿porqué insisten en ser "políticamente correctos"? ¿porqué insisten en decir lo que creen que queremos oír? Porque no sé ustedes, pero yo quiero que alguien se plante frente a una cámara y ¡me diga la verdad! Sí ya, ya escuché en más de una ocasión (bueno, dos o tres) eso de que las armas que Gadafi tiene y utiliza en contra de su propio pueblo fueron compradas a EEUU y Europa. Sí ya, algo es algo. Pero eso tampoco es todo.

No hace mucho, cuando todo esto comenzó, el problema era el petróleo. Casi lo único que nos preocupaba era el petróleo, su subida, su ausencia, su destino. Luego sí, la masacre de un pueblo que debe soportar morir a cambio de una ideología diferente, en manos de un déspota que si algo tiene, sólo son muchas armas. Entonces sí, todos llegamos a la conclusión de que algo hay que hacer para frenarlo. Pero ¿y el trasfondo? Porque el trasfondo y el problema siguen siendo el mismo: el petróleo. ¿O será simple casualidad que EEUU y Europa sean los principales importadores del crudo libio? ¿Porqué somos incapaces de creer que esas armas se vendieron sin saber, a ciencia cierta, las consecuencias? ¿Porqué somos incapaces de ver que esto no tiene nada que ver ni con la masacre del pueblo libio ni con la paz? ¿Qué es lo que nos hace creer que el pueblo libio no sigue siendo masacrado ni está muriendo a manos, ahora, de medio mundo?

Lo que sí me ha quedado muy claro es que Gadafi, amén de ser un delirante y un dictador, es bastante estúpido porque no ha hecho más que darle al primer mundo la excusa perfecta para plantarse allí y seguir destruyéndolo todo. Porque claro, decir que queremos su petróleo no es "políticamente correcto" pero decir que sólo queremos parar la masacre de ese pobre pueblo justifica cualquier acción, incluso la guerra.

Lo único que yo espero, desde mi humilde posición, y, a pesar de las mentiras que queremos creernos y los engaños políticos, es que la masacre acabe... aunque algo en mi corazón dice que recién comienza.

sábado, 19 de marzo de 2011

RAÍCES...


Es increíble como el mundo gira y se convierte en una rueda enorme que algunos llaman el "ciclo del eterno retorno". Como "Giros", la canción de nuestro querido Fito Paez que dice así:

"Giros,
todo da vueltas como una gran pelota,
todo da vueltas casi ni se nota.
Giros,
fotografías de distintos lugares,
fotográficamente tan distantes.
Suena un bandoneón,
parece el de otro tipo pero soy yo
que sigo caminando igual,
silbando un tango oxidado".

Porque sí, todo da vueltas y casi ni se nota y... parezco otra pero sigo siendo yo. Yo, la bisnieta de españoles que ha vuelto a España, a la tierra de mis antepasados, al país que abandonaron no por deseo sino por obligación, al pueblo que añoraron tantas veces como yo ahora añoro al mío, a mi país, a mis raíces.

Alguna vez leí por ahí que las ciudades son como amantes caprichosas, todas. Y cada día creo más en ello...
Buenos Aires, la ciudad que me vio nacer, siempre fue mi amante predilecta, la más seductora, la más caliente. La que me dejó partir cuando era muy pequeña bajo la condición de que no la abandonara nunca y nunca lo hice. Nuestro amor es esporádico y de forastera que se siente en casa pero que sabe que sigue siendo forastera.
Mar del Plata, la ciudad que me vio crecer, siempre fue una amante dulce, segura y hasta tímida. La "feliz", como le llaman, la que me dio amores y desamores y llenó mis días de una tibieza que aún recuerdo y que nunca olvidaré.
Y Sevilla, mi otra amante suculenta, la que poco a poco me enamora y me muestra otro color y otro sabor. La que se parece un poco más a Buenos Aires que a Mar del Plata, aunque no se parece en nada. La antigua, la dorada, donde el sol nunca se esconde. Ese sol que parece una bendición descomunal y, a veces, descomunalmente maldito. Sevilla tiene arte, tiene "duende" como dicen aquí, y lo tiene en todos sus recovecos, en todos sus bailes y en todos sus retos. Sevilla se parece más a nosotros de lo que le gustaría reconocer y por eso es fácil soltar amarras y complicado fijar raíces. Porque mis raíces ahora cruzan el atlántico y se hacen cada vez más fuertes y más largas. Porque mis raíces se quedaron allí, en Buenos Aires, en Mar del Plata. Y ahora se entremezclan con raíces nuevas, aún cortas y débiles, pero nuevas. Raíces que ya me atan un poco aquí, raíces que hacen difícil (sólo a veces) imaginarme en otro sitio. Porque ahora soy como una mezcla diferente, porque sí, sigo siendo yo pero no... Porque ahora soy de aquí y soy de allá.

Ya hace, prácticamente, un año que piso este suelo y el bullicio empieza a parecer propio aunque no nazca en mí. Y el duende ajeno se me hace placentero y me reaviva el alma mientras se mezcla con la nostalgia del ayer, de nuestro tango. Y no puedo más que pensar en qué terminará todo esto con los años... si al final, seré de aquí como mis antepasados ya son de allá. Si es que algunos creerán que huí, igual que algunos lo creen aquí de aquellos que partieron en barco. Siempre aquí y allá... allí y acá... siempre girando.

Supongo que como todos, escucho más tango aquí que estando allá. Porque a la distancia, te refresca el alma y te hace sentir un poco más en casa. Fortalece las raíces y emociona hasta los huesos. Aunque ahora escucho mucho a "El Cigala", ese cantante de flamenco que desbordó el Gran Rex en Buenos Aires con su disco "Cigala & Tango" y que a mí me caló hasta el corazón con su tango aflamencado (que vale la pena oír, por cierto) y que parece que me representara a la perfección con todo lo que implica ser de allá y estar aquí, con nuestra nostalgia y su duende.

Aquí y allá... allí y acá...

viernes, 18 de marzo de 2011

MI CORAZÓN ESTÁ EN JAPÓN...

Ya todos estamos al tanto de la tragedia continua que se está sucediendo en Japón. Es descorazonador ver los informativos y ser conscientes de que todo siempre puede ser peor. Ver a un pueblo desmoronarse en silencio cala el alma tan hondo que ya se siente un dolor irreparable aunque estemos a kilómetros de distancia.

Mi corazón está en Japón, en esa gente que no sólo lo ha perdido todo, incluso a sus seres queridos, sino que además, es posible que pierdan aún más (si es que perder más que todo, fuera posible). Un pueblo que, a pesar de todo, mantiene la compostura mientras yo no puedo evitar llorar como una chiquilla cuando veo las imágenes del desastre.

No sólo han tenido que pasar un terremoto y un posterior tsunami que arrasó con sus casas y sus vidas mientras luchaban por sobrevivir sino que, además, hace días que conviven con una alerta nuclear que cada vez alerta más. Y es que es imposible estar preparado para tanto caos y, no hablo del gobierno, hablo del pueblo, ese pueblo que tuvo que correr a seguro, perder a su familia, hacer interminables colas por un poco de agua, ver su vida convertida en escombros y ahora, volver a correr para que el peligro no los alcance. No, no se puede estar preparado para todo eso y buscar, mientras, la mesura suficiente como para no sembrar el pánico en tus progenitores, en tus hijos o en tus hermanos. La procesión debe ir por dentro y las secuelas (con o sin radiación) serán eternas.

Recemos por Japón! Apoyemos a Japón!

Mi corazón está en Japón...

jueves, 17 de marzo de 2011

PERSONALIZANDO LA VIDA MISMA...

Porque está guay empezar a personalizarlo todo, definirte, encontrarte y maravillarte con aquello que surja y se desprenda de la sobrestimulación que nos aqueja diariamente... por el simple hecho de que, cada día más, podemos diferenciarnos y sobresaltar a nuestro modo.

Por todo eso... les presento el nuevo diseño de mi blog! Espero que les guste y lo disfruten, también a su propio modo.

Abrazos de chocolate con churros,
Cat

martes, 15 de marzo de 2011

MADRES POR EL MUNDO...


Aún no soy madre pero sé lo que es el amor de madre porque tengo una aunque, claro, al no sentirlo en carne propia (de momento) quedo un poco en desventaja.

Ya he leído muchos casos de lectoras que, ya sea por amor, por trabajo o por calidad de vida o por lo que sea, llegan antes a Europa que sus hijos. Los trámites son largos, la espera desesperante y el dolor, imagino que es incomparable.

Mucho más no voy a decir... porque repito, yo no soy madre. Pero una lectora me propuso un espacio para que las que sí lo son y están en esa situación puedan ponerse en contacto, compartir sus avances y sus nostalgias y puedan, al menos, sentirse un poco más acompañadas.

A todas las madres de este blog (y padres también, porqué no) las espero para compartir lo que quieran.

Abrazo y a no bajar los brazos,
Cat

martes, 22 de febrero de 2011

REQUISITOS PARA VIAJAR A EUROPA

A pesar de que existe un Acuerdo Schengen, al que la mayoría de los países europeos pertenecen, que implicaría que todos ellos exigieran los mismos requisitos a la hora de pasar migraciones y entrar en sus países, la realidad es que muchos exigen de forma diferente a sus turistas extra comunitarios. Hoy veremos en detalle qué exigen algunos de ellos.

Los requisitos a continuación son los exigidos a todos aquellos extra comunitarios que no requieren de visa para ingresar SÓLO durante 90 días en el espacio Schengen teniendo en cuenta, además, que serán los requisitos a solicitar por migraciones en el aeropuerto de "entrada" al espacio. Es decir, cuando el vuelo es directo nos guiaremos por los requisitos del país al que vamos, cuando el vuelo es con escala en otro país de Europa nos guiaremos también por los requisitos del país de escala ya que es allí donde pasaremos migraciones y allí nos podrán exigir los requisitos propios de su país.


ALEMANIA:

Se podrá permanecer allí por un "máximo de 90 días" por semestre en los siguientes casos:
- turismo
- viaje de negocios
- viaje de visita
- otros viajes NO relacionados con una actividad rentada sujeta a autorización (por ejemplo: curso de idioma, intercambio estudiantil, científicos invitados, otros cursos de perfeccionamiento, etc.). En caso de prever una actividad rentada se deberá consultar en la Embajada si se requiere de visado.

Las autoridades de migraciones podrán requerir comprobantes de financiación de la estadía y de los gastos de viaje, así como que se demuestre el motivo del mismo.

Tales comprobantes pueden ser:
- en caso de turismo: reservas de hotel y de viajes
- en caso de viajes de negocio: confirmación de la empresa alemana, invitación a conferencias, seminarios o reuniones con los socios, etc.
- en caso de viaje de visita: carta de invitación de familiares o amigos.
- en caso de otros viajes: constancia de curso de idioma, de las escuelas o de otras organizaciones.

Con respecto a la financiación:
1) - dinero en efectivo equivalente a 45 euros por cada día de permanencia, o
- declaración de compromiso (Verpflichtungserklärung), o
- tarjeta de crédito con la cobertura diaria exigida, o
- cheques de viajero.

* Las declaraciones de compromiso sólo pueden ser emitidas por la/s persona/s que invita/n ante las autoridades alemanas de migraciones y debe presentarse su original al ingresar al país.

2) Seguro médico para el viaje (por valor de 30.000 euros).
3) Pasaje ida y vuelta (dentro del plazo de los 90 días).
4) Pasaporte vigente.


ESPAÑA:

a) Para los viajes de carácter profesional:
- La invitación de una empresa o autoridad para participar de reuniones de carácter comercial, industrial o vinculadas al servicio.
- Documentos de los que se desprenda que existen relaciones comerciales o vinculadas al servicio.
- Tarjetas de acceso a ferias y congresos.

b) Para viajes realizados en el marco de estudios, o con fines de formación o investigación:
- Documentos de preinscripción o admisión de un centro de enseñanza público o privado legalmente reconocido para participar en cursos.
- Carné de estudiante o certificados relativos a los cursos seguidos.

c) Para los viajes de carácter turístico o privado:
- Documento justificativo de establecimiento de hospedaje (reserva hotelera o carta de invitación).
- Confirmación de la reserva de un viaje organizado.
- Billete de vuelta o de circuito turístico.

d) Para los viajes por otros motivos:
- Invitaciones, reservas o programas.
- Certificados de participación en eventos relacionados con el viaje, tarjetas de entrada o recibos.

Los extranjeros que soliciten la entrada, con el fin de justificar la verosimilitud del motivo invocado, además de los medios de prueba mencionados en el apartado anterior, podrán utilizar o proponer todos aquellos medios de prueba admitidos legalmente que persigan tal finalidad.

Acreditación de medios económicos:
a) Durante el año 2011, la cantidad mínima a acreditar es de 64,14 euros por persona y día, con un mínimo de 577,26 euros o su equivalente legal en moneda extranjera (dólares).
b) Para regresar al país de procedencia o para trasladarse en tránsito a terceros países, se acreditará disponer del billete o billetes nominativos, intransferibles y cerrados, en el medio de transporte que pretendan utilizar.

Las disponibilidad por los extranjeros de los medios económicos señalados se acreditará mediante exhibición de los mismos, en el caso de que los posean en efectivo, o mediante la exhibición de cheques certificados, cheques de viaje, cartas de pago o tarjetas de crédito, que deberán ir acompañadas del extracto de la cuenta bancaria o una libreta bancaria puesta al día (no se admitirán cartas de entidades bancarias ni extractos bancarios de Internet) o cualquier otro medio con el que se acredite fehacientemente la cantidad disponible como crédito de la citada tarjeta o cuenta bancaria.

A los nacionales de México y Chile no se les exigirá, sistemáticamente, la acreditación de medios económicos para efectuar su entrada en España.



FRANCIA:

- Pasaporte con validez superior a 3 meses a partir de a fecha de salida del territorio francés o de otro país del Espacio Schengen.

- Alojamiento por un particular: cuando el solicitante es alojado en Francia por un particular se requerirá la "attestation d´accueil" original emitido por la Municipalidad (Ayuntamiento) del lugar de residencia del hospedador y fotocopia de su documento de identidad, de preferencia documento nacional de identidad (para las personas que no poseen la nacionalidad francesa, fotocopia de "la carte de séjour" vigente).

- Alojamiento en un hotel: reserva por toda la estadía.

- Solvencia económica: Comprobantes de solvencia económica por un monto mínimo de 60 euros por día, 30 euros en caso de estar alojado por un particular.

- Seguro médico de viajero válido para toda la estadía en todos los países del espacio Schengen cubriendo un mínimo de 30.000 euros.


HOLANDA:

- Pasaporte vigente (válido por lo menos 90 días después de regresar a su país).
- Válido seguro de viaje para los gastos médicos de Europa (mínimo 30.000 euros).
- Vuelo de regreso.
- Documentos con el propósito de viaje, el ejemplo plausible una reserva de hotel o carta de invitación.
- Prueba de medios adecuados de subsistencia (+/- 40 euros por día), tales como tarjeta de crédito o cheques de viajero.


ITALIA:

1. Documento de viaje válido con una vigencia no menor a seis meses (pasaporte).
2. Tarjeta de crédito o demostración de solvencia económica con un promedio disponible de gastos de 40/50 euros diarios por persona (dinero en efectivo y/o cheques de viajero).
3. Nota de invitación emitida por el residente en el país receptor o reserva hotelera por el total de la estadía.
4. Pasaje aéreo de ida y vuelta con retorno acotado al período de permanencia (máximo 90 días).
5. Seguro médico de viajero por un monto mínimo de 30.000 euros.


PORTUGAL:

- Pasaporte con validez superior a, por lo menos, 3 meses a la duración de la estadía prevista.
- Pasajes aéreos (ida y vuelta).
- Comprobante de alojamiento.
- Seguro médico para el espacio Schengen por un montón mínimo de 30.000 euros.
- Comprobantes de medios financieros para soportar su estadía.


SUIZA:

a) Comprobantes vinculados con el objetivo del viaje:
- En caso de turismo: reserva de hotel y viajes.
- En caso de viajes de negocios: confirmación de la empresa, invitación a conferencias, seminarios o reuniones.
- En caso de visita: invitación de familiares o amigos.
- En caso de otros viajes: constancia de curso de idioma/escuela.

b) Comprobantes vinculados con la financiación del viaje. Se toma como base de cálculo un gasto promedio de CHF 100,00 diarios (alrededor de 74 euros diarios, según el precio del euro al momento de viajar).
- Tarjetas internacionales de crédito/débito.
- Cheques de viajero.
- Efectivo.

c) Seguro médico (cobertura mínima de 30.000 euros, válido para todos los Estados Schengen).

d) Pasaje ida y vuelta.



Como habrán visto, los requisitos en su mayoría son los mismos sólo varía, en algunos casos, el monto de dinero exigido. Y muchas veces, la forma en que se realiza la carta de invitación, también cambia. Algunos países la hacen a través de las oficinas de extranjeros, otros a través de la policía y otros a través de notario. Cuando el viaje es con escala en otro país del espacio Schengen hay que tener en cuenta la suma más alta exigida aunque ésta sea exigida en el país de escala o en el país de estadía. Y cuando estamos siendo invitados, si hacemos escala en otro país Schengen, debemos llevar una traducción literal de la carta de invitación, preferentemente sellada por el consulado del país para el que fue hecha.

Otra cuestión a tener en cuenta son los comprobantes monetarios. Si lleváramos el total de dinero exigido en efectivo (o efectivo y cheques de viajero) no habría problema en sumar a esto nuestra tarjeta de crédito internacional sin comprobante alguno ni de nuestro límite ni de nuestra cuenta bancaria. Pero si sólo lleváramos el mínimo en efectivo y el resto de "dinero" tendrá que demostrarse con nuestra tarjeta, deberemos aportar nuestro extracto bancario original, expedido por el banco pocas horas antes de viajar, que demuestre que tenemos el dinero requerido (o la suma equivalente en nuestra moneda) en nuestra cuenta bancaria.
Si completamos el monto exigido para nuestra estadía entre efectivo y tarjeta de crédito/débito, el mínimo exigido en efectivo por la mayoría de los países Schengen es de alrededor de 500 euros y el mínimo exigido en efectivo por España es de alrededor de 600 euros.


Fuentes de información: los distintos Consulados de los países mencionados, así como también el Ministerio del Interior del Gobierno de España. Los requisitos de cada país han sido copiados de manera textual.

domingo, 16 de enero de 2011

HISTORIAS... CONOCIDAS

Les dejo aquí una historia, como tantas otras, que necesita ser escuchada...


FUI A TRAMITAR LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA Y SALÍ APRETANDO LOS DIENTES.

Un sudaca tramitando la nacionalidad en el Consulado Español

¡¿Por qué no te callas?!


Cuando apenas asoma el 2011, el Consulado Español en Berlín me regaló lo que será mi peor día el año. El martes 11 de enero me acerqué al Consulado para averiguar si podía tramitar la nacionalidad española, pero me encontré con un profundo desprecio y salí de allí temblando de bronca e impotencia.

Desde que nací, en Mar del Plata (República Argentina), escucho a mi abuela hablar y ‘berrar’ en gallego. Desde que nací disfruto de sus ‘murrungungas’ y soy su ‘ruliño’. Desde que nací, en su casa suenan las Rianxeiras y su televisor tiene dos canales: Televisión Española y, tras su creación, Televisión de Galicia. Desde que nací supe que algún día visitaría a mis queridos de la tierra de la lluvia y la calma. Y así fue, cuatro veces los visité. No hace mucho visité la tumba de mis bisabuelos en la Iglesia de San Pedro de Nos. No hace mucho, comí chicharrones y berberechos y bebí Queimada con la hermana de mi abuelo, y con sus hijas y nietas, con quienes comparto la sangre pero no el pasaporte.

En 1949, con un padre muerto de hambre en el monte y un hermano herido de guerra, mi abuelo José cruzó el Atlántico para probar suerte en Argentina. No le fue fácil, los criollos no lo trataron bien, nunca. En 1950, a fuerza de muchísimo esfuerzo le envió a mi abuela Carmen los pasajes para ella, mi tía y mi padre. Dejando su amada tierra coruñesa, mi abuela se embarcó en lo que no sabía si sería el destino definitivo, la tierra de sus últimos días. Mi padre cuenta las veces que la vio llorar por su tierra. Seres queridos que morían allá, y ella que lloraba desde el sur. Santos y fiestas del pueblo allá; días intrascendentes en Mar del Plata...Mi sangre y mi apellido, mis historias de vida y las de mi padre y abuelos, caminatas por las Ramblas, la Gran Vía y la Mesquita de Córdoba, meses de visitas y varios caldos gallegos y fabadas asturianas me ligan a España.

Pero hoy, un día, una mañana de trámites de enero de 2011, el estado español me dice que no, que soy un ciudadano del tercer mundo, que para hacer valer mi sangre y mi historia de vida debo soportar ser tratado como un pordiosero que pide limosna en la Iglesia. No se trata de un trámite, sino de un favor que el estado español podría hacerme, siempre que “doble la frente, impotentemente mansa”, en las oficinas de sus consulados. Mi acento me vende: soy un sudaca.

El relato detallado de lo sucedido pinta el brutal significado que una anécdota, ocurrida en un Consulado, puede alcanzar. Bebiendo su café mientras me atendía mirando la computadora, la empleada me hizo notar su falta de intención alguna de ayuda. Con el maltrato con el que la sociedad asocia a una empleada pública me dijo, entre otras cosas, que “acá no es que tu vienes a ‘pedir’ [SIC] la nacionalidad y nosotros te la damos!” Incluso me solicitó un trámite que, según los requerimientos en el Consulado en Buenos Aires, no corresponde. Mi necesidad de la nacionalidad se combinaba con cierta urgencia, de modo que mi actitud era la de alguien que necesita caerle bien a la empleada. Cuando finalmente vio mi visa de estudiante en Alemania, me dijo que el trámite debía hacerlo en Buenos Aires, exclamando, con el yugo en la mano, que “esto a mí no me engaña, yo con esto sé que viniste por pocos meses”, sugiriendo que yo le había mentido, lo cual no es cierto. Ante esto retiré mis documentos manteniendo la calma y saludando con cordialidad, pero habiendo emprendido la retirada, volví sobre el mostrador para hablar con la empleada: “?Sabe por qué nunca había tramitado la nacionalidad antes? Por qué no quería sentir que venía a llorarle la nacionalidad a alguien. Con su ‘amabilidad’, usted me ha hecho sentir exactamente de esa manera, como un mendigo que viene a pedirle un favor al Estado español.” No pude hablar con firmeza y decisión, como uno debería quejarse en una oficina pública. Esta vez no pude. Cuando volví para hablarle me puse muy nervioso, mi voz apenas se notaba y mis manos comenzaron a temblar. No podía reconocerme, y mientras escribo esto la sensación vuelve. Estaba ahí, queriendo hacer valer mi derecho a ser tratado como una persona, pero de visitante, indefenso en un edificio lujoso y altamente vigilado de un estado europeo.

Al salir del Consulado lo veo a mi abuelo, acomodándose la boina con sus manos curtidas de carpintero, guardando un largo silencio y pensando que su país lo echó hace 60 años, y que 60 años después no quiere saber nada de él. Pero aún así, mientras caminamos por Finisterre y el viento de Tarifa sopla fuerte, me invita a no enojarme con España ni con los españoles. Me lleva a almorzar con Pablo Picasso, paseamos con Ramón Sijé y cenamos con Miguel Hernández, que me recuerda que compartimos la misma sangre, roja. Vuelvo a mi casa, escucho a Joan Manuel cantarle al Mediterráneo y a Tomatito entonar llantos de guitarras de acá y de allá; me contamino y me mezclo con Ana Belén; pinto todo de verde para Federico; y respiro al confirmar que las fronteras son una mentira, que las hacen los reyes y los gallos negros; de falange, de cinco flechas, de muerte.

Termino el día con los dientes apretados y el puño en alto, escuchando desde mi cama el susurro de los vientos del pueblo, que no conocen fronteras, que viajan libremente por los corazones de hombres y mujeres sencillxs del Norte y del Sur.


JERO MONTERO